Dermatología Oncológica
- Carcinoma espinocelular
- Carcinoma basocelular
- Melanoma
- Cirugía convencional
- Cirugía micrográfica de Mohs
- Terapia Fotodinámica (PDT)
- Seguimiento de pacientes en la Clínica de Tumores
Hay tres tipos de cáncer de piel que debemos conocer. El melanoma y el cáncer no melanoma, que incluye al carcinoma espinocelular y al carcinoma basocelular.
Carcinoma espinocelular: es frecuente en áreas expuestas al sol a lo largo de la vida. Lo padecen las personas con piel sensible al sol o aquellas que han abusado de sobreexposiciones solares durante su vida. El tratamiento es usualmente quirúrgico y se logran curaciones en la mayoría de los casos. En ocasiones, ya sea por su ubicación o agresividad, pueden dar metástasis a distancia. Es por ello que puede indicarse la técnica de Ganglio Centinela en casos seleccionados.
Carcinoma basocelular: es el cáncer más frecuente de la especie humana, que afecta a personas mayores, a partir de los 35 años y que se caracteriza por su crecimiento localizado. Es absolutamente excepcional que de metástasis a distancia. Afecta a personas de piel blanca, inclusive a aquellos que se broncean bien. Su tratamiento requiere de técnicas de diferente tipo y complejidad. Para lesiones ubicadas en ciertas zonas peligrosas, de importancia estética o lesiones que reaparecen después de un tratamiento, se aconseja la Cirugía Micrográfica de Mohs.
Melanoma: es el tumor más maligno de la piel y el de mayor mortalidad. Se origina en la célula de pigmento de la piel, el melanocito. Su diagnóstico precoz permite la curación en más del 90% de los casos. Hay técnicas especializadas, como la denominada �Ganglio Centinela�, que permite reconocer con más eficacia, si el tumor ya se ha trasladado a los ganglios regionales cercanos al tumor. El tratamiento debe ser realizado por expertos y exige un seguimiento periódico por el resto de la vida.


